El product placement en cine: un modelo de promoción publicitaria que triunfa.

Pones una película o un episodio de tu serie preferida y, de repente, aparece una marca en una (o en varias) de sus escenas. En algunos casos, son muy visibles, y en otros pasan casi desapercibidas en medio de las tramas, pero en todos se logra un mismo propósito: que el cerebro del espectador capte la imagen de la marca.

Hablamos del “product placement” o emplazamiento publicitario, una técnica de promoción y marketing que ha existido prácticamente desde que existe el cine, pero que en los últimos años ha ganado fuerza como estrategia de publicidad.

Una marca “X” invierte una cifra en la película o serie y, a cambio, dicha marca se convierte en parte de la obra audiovisual, en mayor o menor medida: puede ser un producto que consume un personaje en un momento determinado, el modelo de coche que conduce o el ordenador que utiliza, o incluso puede ser parte activa de la historia, teniendo un protagonismo dentro de la historia. El ejemplo más recurrido de este último tipo de product placement es el de la película “Naufrago”, donde la pelota que acompaña a Chuck Noland en toda su estancia en la isla es de la marca Wilson Sporting Goods… y como tal llama constantemente a su amigo.

Aunque en esta película no es el único emplazamiento “evidente”: la marca FedEx está presente en el avión, y en todos los paquetes que encuentra en el agua.

Lo “evidente” y constante del product placement depende, claro está, del acuerdo comercial al que lleguen la marca y la productora audiovisual.

Pero no hace falta irnos a ejemplos tan llamativos (ni tan costosos… y es que entre estas dos marcas se financió prácticamente la película): hay emplazamientos en obras audiovisuales de todos los países y de todas “las cifras”.

¿Qué tiene de bueno con respecto a la publicidad convencional?

Estamos saturados de publicidad. Pongamos el caso de un anuncio en la tele: suponiendo que no hemos cambiado de canal o no hemos aprovechado para ir al baño, estamos ahí, sentados en el sofá de casa y vemos el anuncio. ¿Qué mensaje nos envía nuestro cerebro? “Es un anuncio”. Estamos en un estado de “semidefensiva” ante la publicidad directa. Casi, nos molesta. No queremos que nos vendan, nos enfurecen las llamadas de comerciales por este motivo: porque sabemos que nos quieren vender algo que no estábamos buscando en ese momento.

Ahora bien: ¿cuántas personas se enfurecieron con “Wilson”? Cuando el mar se llevó al amigo del pobre naufrago, ¿quién no lo lamentó? Cuando vemos series o películas nuestro cerebro está relajado, y si el product placement ESTÁ BIEN HECHO y no es invasivo, lo acepta como algo positivo. Luego hablaremos de lo de “que esté bien hecho”.

Además, este tipo de publicidad tiene otro factor positivo: el espectador no puede cambiar de canal mientras se lo mostramos, porque forma parte de la trama que está siguiendo. No se trata de una inversión publicitaria que “con suerte llega” al cliente: es una muestra del producto garantizada. Y, aunque pueda parecer lo contrario, muchas veces es mucho más económica la inversión en product placement que en publicidad “tradicional”.

Y por si fuera poco, ¿cuánta “tele con anuncios” consumimos en comparación con “tele a la carta”? Netflix, HBO, Amazon Prime, Fox, Movistar+… no tienen ese formato de anuncios. Pero lo que sí tienen, son películas y series. Y cada vez este tipo de plataformas superan más y más a las televisiones del tipo “free TV”.

Ejemplo de emplazamiento en la serie “Breaking bad”

No en cualquier momento. No de cualquier modo.

Hablábamos antes de la importancia de “hacerlo bien”, y esto es algo fundamental de cara a su planteamiento con los responsables de la marca que se vaya a mostrar: muy probablemente, la empresa anunciante querría que la marca se viera “bien grande y mucho tiempo”. Si queremos que el espectador desconecte con la película que está viendo y diga algo así como “mira… la marca X pagó la película…“, seguramente con un tono de retintín, es eso lo que debemos hacer. Porque ese modelo, aunque fuera el que se empleó en la película “Naufrago”, funciona muy rara vez.

Dos producciones españolas recientes han usado productplacements: las usaremos a modo de ejemplo.

La primera, la serie “La casa de papel”: aunque para nuestro gusto peca de excesivo en algunos momentos, el emplazamiento de Estrella Galicia está bien pensando porque cuando se presenta en escenas en las que están reunidos muchos personajes, no todos beben esa cerveza. Y es que ¿realmente cuando se reúne un grupo cuantioso de personas TODOS beben lo mismo? No. Si se hiciera así, por ello, sería descarado. ¿Cómo arreglarlo? Esta marca de cerveza ES LA ÚNICA marca de cerveza en la mesa, ni siquiera hay otras cervezas sin marca. Los que no beben cerveza beben otras cosas, como vino. Pero no nos queda duda del mensaje, viéndolo: quizá no todos seamos cerveceros, pero cerveza… solo hay una.

La segunda, es la película “Perfectos desconocidos”: varias personas, todas con móviles… pero una sola marca de móviles. Huawei. Pero, ¿cuántos de nosotros tenemos Huawei? Pocos, seguramente, en promedio. Por lo tanto, tampoco habría sido creíble que de siete teléfonos presentes en la mesa, todos fueran de esa marca. ¿La solución? En este caso, el resto de los teléfonos carecen de marca y de modelo. Aquí también sucede igual: por más que busque (inconscientemente), nuestro cerebro no encontrará otra opción de producto, y ya que está en modo “relax publicitario”, si no es demasiado evidente, lo asumirá.

Ejemplo de emplazamiento en la serie “House”

Y tampoco “en cualquier momento”: es fundamental que la emoción del momento de la película o serie vaya en sintonía con la promoción. Volviendo al ejemplo de “La casa de papel” (alerta, ¡spoiler!) vemos la cerveza cuando planean juntos el golpe, en un ambiente de amistad y alegría, de celebración, y es más, el camión en el que logran escapar con el dinero (más alegría, imposible…) es un camión de reparto… ¡de Estrella Galicia!

En cualquier caso, cada vez más marcas apuestan por este tipo de promoción porque las cifras de retorno hablan por sí solas, se llega a un mayor público y se muestra el producto de una manera más vivible.

¿Te imaginas ver la marca para la que trabajas en la trama de una película? 😉

Esta es la red social que logra superar a todas las demás. El secreto: su tipo de contenido

Decir que consumimos más contenidos online que en cualquier otro medio o soporte, es no decir nada nuevo: la cuestión es qué contenidos son esos que tanto nos arrebatan y dónde están.

¿Redes sociales? Pues sí, es bastante obvio, pero la sorpresa viene cuando se analiza la evolución de estas: a nivel mundial, el mayor crecimiento lo experimenta (y con diferencia) Youtube. Según los datos anuales publicados por Hootsuite, es una tendencia que se mantiene. Sigue por delante Facebook, a quien a escala global nadie lo supera (aún), aunque la distancia entre la “F azul” y el “Play rojo” no es tan grande: 2,3 millones de usuarios para la primera contra 1.9 millones para la segunda.

El número de usuarios de Youtube está por encima del total de los que usan herramientas de comunicación y mensajería como Whatsapp o de Facebook Messenger y, por supuesto, también supera la cifra de usuarios de Instagram. Los vídeos parecer campar – y crecer – a sus anchas por todo el planeta.

Pero, ¿y en España?

Aquí el dato es aún más relevante, ya que en España Facebook sí pierde su corona: la red social más consumida y que registra un mayor número de usuarios es Youtube.

Vemos vídeos. Es una realidad indiscutible. Vemos vídeos y preferimos verlos en la tablet o en el móvil, o de última, en el ordenador. Y al último lugar queda ya relevada la televisión.

Con respecto a los contenidos más buscados, hay de todo: lo que se lleva la palma es la música, pero no queda ahí; los vídeos que más se viralizan son los de contenidos que trabajan el storytelling, el humor o que a apelan a las emociones de los usuarios, tanto positivas como negativas.

Esta tendencia afecta también a los hábitos de consumo: cada vez compramos más online, pero también se tiende cada vez más a preferir aquellos productos que se muestran de manera audiovisual. No nos vale con que nos cuenten las bondades de lo que vamos a comprar, queremos verlas y, aún más: queremos vivirlas antes de comprarlas.

El 84% de los consumidores en España que compran por Internet buscan información de los productos online. Por lo que parece bastante evidente que tener una – buena – presencia en la red, y adaptada a las preferencias de contenidos de los consumidores puede marcar sustancialmente el éxito comercial.

Contenidos más atrayentes en las redes sociales (en todas)

Los usuarios prefieren y demandan contenidos originales y de calidad, novedosos o con algún factor diferenciador, pero con los que también puedan sentirse identificados. De esta manera es sencillo deducir que el público quiere conectar con empresas que se parezcan a ellos y que se comuniquen de una forma en la que ellos también lo harían.

Por esta razón, cada vez está teniendo mayor éxito en las redes sociales aquellas marcas que usan un lenguaje más acorde a su público y que incluso construyen una personalidad de la marca.

La opinión de los que hacemos vídeos…

Pues sí: la demanda de los vídeos es plausible. Los que trabajamos en el sector audiovisual, en sus diferentes escalas, notamos que cada vez se demandan más creaciones, se pide más asesoramiento y se intenta innovar más: los intereses van desde las empresas hasta de los particulares, y las generaciones Y y Z son las que más los valoran.

De multinacionales consolidadas a youtubers emergentes: todos conocen las “nuevas reglas del juego” y todos están dispuestos a jugarlas: hay que tener vídeos, pero con un nivel de competitividad y de demanda tan fuerte, no vale con tener “cualquier vídeo”, hay que tener “el mejor”, tanto en calidades técnicas y recursos audiovisuales como, sobre todo, en originalidad y calidad del contenido.

Pero entonces ¿no es suficiente con rodar un anuncio? ¿Con tener un vídeo que muestre nuestros productos, o a nosotros mismos?

No.

Estamos saturados de publicidad. Estamos llenos de anuncios: en prensa y en televisión. En radio. En vallas publicitarias. Y muy bueno tiene que ser el vídeo publicitario para  que no lo cerremos, para que “no cambiemos de canal durante los anuncios”. Así que si lo que se pretende es valerse de las redes sociales y, especialmente, de la nueva reina de ellas, la originalidad y la calidad son la clave para lograrlo.

¿Y tú? ¿Ya tienes tus vídeos – de calidad – en la red?

Videomarketing emocional: cuando el que compra es el corazón. Un anuncio que todos conocemos…

Hoy en día, en mercados altamente competitivos, debemos enfocar nuestras campañas de marketing hacia la generación de experiencias que aporten valor al cliente potencial a través de las emociones. Hablamos de marketing emocional, y más concretamente, de videomarketing emocional.

Parece fácil pero conectar con las emociones de los consumidores no es tan sencillo…

El videomarketing emocional puede ser clave y será necesario diseñar una estrategia audiovisual ofreciendo a los clientes una experiencia con la que se emocionen: llegarles al corazón, más allá de nuestro producto.

¿Por qué es tan importante la emoción?

A través de las emociones conseguiremos viralidad y enganchar a nuestro público. Las emociones provocan un estado que agudiza nuestros sentidos y, por ello, prestamos más atención y nos enganchamos a la información que se nos presenta.

Aquí tienes un ejemplo: ¿es posible que alguien no conozca, en España, los anuncios de la Lotería de Navidad? En su vídeo, cada año, se nos dice un mismo eslogan, que nada tiene que ver con hacerse rico, ganar mucho dinero o dejar de trabajar: “el mayor premio, es compartirlo“. Sí… es bonito. Emociona, y más si vemos la maravilla de vídeo emocional que lo acompaña.

La realidad es que, en términos de premios, el “Gordo de Navidad” hace muchos años que se puso a dieta… En la actualidad, hay muchos otros premios europeos y apuestas al estado que lo hacen parecer no tan sustancioso como lo fue una vez.

Pero cada año, Loterías vuelve a lograrlo; años más, años menos, pero cada Navidad “El Gordo” vuelve a llenarlos el corazón de ilusión, de esperanza y de generosidad: de tener ganas de compartirlo. Y, año tras año, Loterías sigue consolidándose como la apuesta del estado que más ventas registra para un sorteo puntual, el de Navidad, cuyo décimo, además, es bastante más caro que la media…

La emoción vende, a tal punto, que nos lleva a desear compartir lo que compramos…

Y tú, ¿tienes tu plan de videomarketing emocional? Contacta con nosotros. Es nuestra especialidad. Porque en NOSTRANA, lo primero es la emoción.