El cine canario en el Festival de cine de San Sebastián: “Canarias crea cine”

Una vez más, el cine canario ha estado presente en uno de los festivales más importantes de España, y del mundo del cine en general: el SSIFF, el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Un grupo de productores y productoras de las islas acudíamos a su 67 edición para presentar y promover nuestros proyectos cinematográficos de manera individual, pero también, y no con menos entrega, en grupo.

Y es que cada una de las empresas que, como en ocasiones anteriores (sucedía también en la pasada edición del Festival de Málaga, o en la edición 66 del SSIFF) asistía al evento, lo hacía con al menos un proyecto cinematográfico en alguna de sus fases: desde proyectos con guiones en construcción, a obras rodadas para establecer acuerdos de ventas, pasando por películas en desarrollo, con rodajes a punto de comenzar, o proyectos empresariales orientados al service de producción. Pero hasta ahí, al fin y al cabo, es lo normal en este tipo de eventos, festivales y mercados del cine.

Un objetivo común: una misión en grupo.

En NOSTRANA Films, tuvimos varias reuniones para varios de nuestros proyectos, y en algunas de ellas notamos un comentario que se nos repetía en más de una ocasión: “qué fuerza está ganando el cine canario“. Por supuesto, las personas con las que nos reuníamos se referían al crecimiento de producciones canarias, tanto cualitativa como cuantitativamente, y tanto propias como de rodajes “que vienen de fuera” a rodarse en las islas sin ser propiamente obras de autoría canaria. Hacían alusiones al resurgir de las subvenciones, esas que durante tantos años fueron inexistentes, o a la política de incentivos fiscales para producciones nacionales e internacionales que nos están posicionando como un sector muy competitivo en el archipiélago. Pero también se refirieron en varias ocasiones al apoyo a los proyectos por parte del sector en su conjunto. Algunas productoras y empresas con las que nos reuníamos admiraban que se organizaran “misiones conjuntas”, que se celebraran actos de presentación, no de una película concreta, sino del sector en su conjunto, o que apoyáramos y difundiéramos el trabajo de otros productores de las islas, al margen de nuestros propios proyectos empresariales.

“Canarias crea cine”

Bajo ese eslogan, el domingo 22 a las 20:00 horas en la Sala de Prensa del Kursaal tenía lugar un acto de promoción del cine de autoría canaria: proyectos en desarrollo o en estado más avanzado de producción, reunidos todos en un mismo trailer, se presentaban ante una sala que registraba un lleno absoluto. El evento, promovido y organizado por Canary Islands Film y Proexca, y con la colaboración del Clúster Audiovisual de Canarias, reunía varios de los proyectos que “se están cociendo” en las islas para, en algún momento, todos ellos, hacer las delicias de los amantes del séptimo arte.

Sí: en Canarias se está creando CINE, y se está haciendo a un ritmo y con unas calidades que cada vez crecen más, y se superan. Y parte de este crecimiento del sector radica en “unir fuerzas” y remar en la misma dirección: esta vez, esa dirección era el 67 SSIFF, pero estaremos encantados de sumarnos, una vez más, al próximo destino al que el cine canario se dirija.

El oficio de contar historias… ¿solo uno?

(Por Jeniffer Castañeda García – novelista y guionista de NOSTRANA Films)

Todo comienza con una idea: puede que surja de una experiencia que has vivido, de algo o alguien que ves por la calle, o de una historia que te cuentan. Sea como sea, tienes una idea… ¡tu idea! y quieres desarrollarla, darle forma: convertirla en una historia.

La pregunta, es cómo.

Me atrevería a decir que si la idea es buena, muchas veces, la historia puede funcionar tanto en narrativa audiovisual como en formato literario: el problema no es ni la idea ni la historia que sacamos de ella, la cuestión, por el contrario, es cómo desarrollarla correctamente dependiendo de qué tipo de narración queramos darle.

Literatura y cine se escriben en lenguajes completamente diferentes. Es así, sin exageración. Partiendo del formato que se debe respetar (tipografía, márgenes, tamaños de letras, tabulaciones, etc.) a la hora de escribir guiones, casi “obligatorio” , mientras que para el caso de novelas y libros los formalismos estilísticos son bastante más flexibles, al propio contenido del texto. En literatura existen los adjetivos, en un guión… no tanto. En literatura pueden existir los recursos casi poéticos, en un guión, la base está en los actings. Pongamos un ejemplo, el de “Juan”. Para ponernos en situación, imaginemos que Juan acaba de perder a su pareja en un trágico accidente, y vuelve (solo) a su apartamento en el centro de “La ciudad de nuestra historia”. Es una tarde de otoño, llueve y el cielo está completamente cubierto de nubes, gris. ¿Cómo se siente Juan? ¿Cómo describimos ese momento en el que llega a su apartamento frío, y no solo por el tiempo? Empecemos por cómo podría narrarse ese momento en una novela:

El ascensor llegó a la sexta planta. Juan salió del pequeño habitáculo de paredes de mármol y comenzó a caminar hacia la puerta de su casa. El sexto “B”. Se fijó por un momento en la B de la puerta, tenía una pequeña mancha de óxido en una de las curvaturas de la letra. Sacó las llaves del bolsillo de su pantalón e introdujo la de mayor tamaño en la cerradura. Despacio, como si el metal de la llave pesara más que el edificio entero, la giró y abrió la puerta.

Se quedó allí, plantado. Bajo el dintel de la puerta, sin cruzarla. Observaba la casa, gris, vacía, fría. Sintió un temblor en sus piernas y un tintineo en su pecho que nada tenía que ver con el latido de su corazón. Sintió hielo en sus venas.

En la calle llovía. En aquel apartamento… también”.

Puede gustarte o no esta forma de contarlo (por supuesto, no somos croquetas… no podemos gustarle a todo el mundo), pero te guste o no, lo que no puedes hacer es contar algo así si tu objetivo es un guión. Veamos cómo sería esa misma escena, en ese caso:

“INT. PASILLO DE LA SEXTA PLANTA – DÍA

La puerta del ascensor de abre. JUAN (39) sale del ascensor y camina hacia la puerta B. Al llegar a ella, se detiene, observa la letra B.

En la letra, una pequeña mancha de óxido. JUAN la mira.

JUAN busca en el bolsillo de su pantalón las llaves de la casa. Las coge y, despacio, las introduce en la cerradura de la puerta. Gira la llave lento y abre la puerta.

JUAN está de pié bajo el marco de la puerta. Observa la casa, serio, con mirada perdida. Sus piernas tiemblan.

En la ventana de la casa, gotas de lluvia se deslizan por el cristal.”

Ningún estilo es mejor que el otro, sencillamente, son diferentes. Los libros nos dan unas cosas, el cine otras. En la escritura literaria, podemos meternos en el alma de nuestros personajes y describirla: el alma no se puede grabar con una cámara, por lo que tenemos que ser capaces de narrar esas emociones con acciones.

En literatura, el tiempo narrativo y personal es libre; en guión, se escribe en tercera persona y en presente del singular.

Por eso, antes de sentarte a escribir, es fundamental que te plantees que tipo de narración persigues y, en base a ella, trabajar: una mayor introspección en la lectura o más dinamismo visual en la pantalla. Ambas son experiencias maravillosas, aún con sus diferencias… Y, a parte, siempre pueden quedar las adaptaciones.

Lo importante… es contar historias. 😉