“Ya esperaré a que salga la película…” Diez casos de adaptaciones cinematográficas

En el universo de las historias, hay dos mundos: los libros y las películas. Cine o literatura, esa es la cuestión…

Y no es, para nada, una cuestión sencilla.

Una versión cinematográfica de Los Miserables abría, allá por el año 1909, la veda de films adaptados de la literatura. Un siglo después, la relación entre cine y literatura continua más que viva, y es que en el momento en el que el cine dejó de ser una simple atracción de feria para convertirse en un medio para contar historias, la adaptación de textos literarios a la gran pantalla se asumió como una práctica común. Debido a ello, encontramos que, a lo largo de la historia del cine, el número de películas basadas en textos literarios es mayor incluso que el de guiones originales. La gran ironía de las adaptaciones literarias al celuloide es que, casi por regla general, cuando hablamos de las mejores películas adaptadas nos topamos con que muchas de ellas se han nutrido de obras de regular o escaso valor literario (vamos… de éxito discutible), pero lo contrario también es apreciable: la mayoría de las novelas y libros más importantes en su género raras veces han encontrado su equivalente cualitativo en el séptimo arte. Parecería que a cada historia, en ese universo en el que habitan todas y cada una de ellas, les tocara elegir el mundo en el que desean hacerse grandes: ninguna historia puede tener dos mundos en los que crecer; puede nacer en uno y mudarse al otro, pero solo en uno de los dos llegará a tener el tamaño (y reconocimiento) deseado. Y, normalmente, es en el que nunca creció en el que muere…

Existe, en todo caso, una enorme diferencia entre el creador de historias en cada uno de esos mundos, y es que no es lo mismo un escritor que un guionista. Se puede ser ambas cosas, por supuesto, pero no es implícito: un gran escritor puede desconocer por completo el formato de guión cinematográfico y las claves para describir “actings“, y un guionista capaz de generar escenas increíbles puede carecer de todo recurso literario que se precie.

Pero tanto si escritor y guionista son una misma persona, como si la historia ha tenido que pasar por dos creativos y artistas diferentes, lo que es indiscutible es que algunas adaptaciones han resultado, sencillamente, dignas de todo reconocimiento.

A continuación, te presentamos diez casos de gran éxito en adaptaciones, (aunque, para ser justos, quizá, en el futuro, rompamos la lanza a favor de los libros y escribamos sobre aquellas obras que lograron que, ni de lejos, se les hiciera sombra en una pantalla…):

El Padrino (1972): Superando a la novela original, la obra de Mario Puzo, esta historia fue llevada al cine por Francis Ford Coppola.

El señor de los anillos. La comunidad del anillo (2001): La tercera parte fue la que acumuló el éxito de la saga pero hay que reconocer que la primera de las tres entregas de la saga fue la más fiel al libro de J. R. R. Tolkien.

Blade Runner (1982): De Ridley Scott. No es fiel a la novela, y las diferencias son evidentes, ya desde su aspecto más básico.

El pianista (2002): Basada en la biografía publicada de Wladyslaw Szpilman, y dirigida por Polanski en uno de los filmes sobre el holocausto con mayor acierto jamás realizados.

Cadena perpetua (1994): Un relato de Stephen King dio para una grandísima cinta. Guión estupendo, dirección de lujo con Frank Darabont al frente y una película sobre el mundo de la prisión veraz y magnética. Sencillamente, nosotros ¡la adoramos!

Alguien voló sobre el nido del cuco (1975): La primera gran película de Milos Forman y que ganó 5 Oscars. La novela de Ken Kesey, en la que se basaba, fue llevada a buen puerto gracias al esfuerzo de Michael Douglas.

Parque Jurásico (1993): Una de las mejores cintas de dinosaurios y del propio Steven Spielberg basada en la novela de Michael Crichton.

El silencio de los corderos (1991): Jonathan Demme adaptó al personaje de las novelas de Thomas Harris, quien ideó a Hannibal Lecter con “El dragón rojo”, aunque la cinta se centró en la siguiente: El silencio de los corderos.

Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres (2011): La adaptación que realizó David Fincher sobre la obra del desaparecido escritor sueco Stieg Larsson.

El secreto de sus ojos (2009): Película argentina dirigida por Juan José Campanella y basada en la novela “La pregunta de sus ojos” de Eduardo Sacheri, quien coescribió el guion junto a Campanella. Otro film que nos encanta en NOSTRANA…

Decía Carlos Fuentes que “si éste fuera un mundo perfecto no escribiríamos novelas ni haríamos películas, sino que viviríamos el mundo a través del amor de los demás”. Quizá, para compensar esa supuesta imperfección de nuestro mundo de la que hablaba Fuentes, el universo quiso compensarnos con la existencia de otros dos: unos mundos en los que las historias crecen, hasta alcanzarnos.

Y tú, ¿prefieres el libro o la película? 😉

Videomarketing emocional: cuando el que compra es el corazón. Un anuncio que todos conocemos…

Hoy en día, en mercados altamente competitivos, debemos enfocar nuestras campañas de marketing hacia la generación de experiencias que aporten valor al cliente potencial a través de las emociones. Hablamos de marketing emocional, y más concretamente, de videomarketing emocional.

Parece fácil pero conectar con las emociones de los consumidores no es tan sencillo…

El videomarketing emocional puede ser clave y será necesario diseñar una estrategia audiovisual ofreciendo a los clientes una experiencia con la que se emocionen: llegarles al corazón, más allá de nuestro producto.

¿Por qué es tan importante la emoción?

A través de las emociones conseguiremos viralidad y enganchar a nuestro público. Las emociones provocan un estado que agudiza nuestros sentidos y, por ello, prestamos más atención y nos enganchamos a la información que se nos presenta.

Aquí tienes un ejemplo: ¿es posible que alguien no conozca, en España, los anuncios de la Lotería de Navidad? En su vídeo, cada año, se nos dice un mismo eslogan, que nada tiene que ver con hacerse rico, ganar mucho dinero o dejar de trabajar: “el mayor premio, es compartirlo“. Sí… es bonito. Emociona, y más si vemos la maravilla de vídeo emocional que lo acompaña.

La realidad es que, en términos de premios, el “Gordo de Navidad” hace muchos años que se puso a dieta… En la actualidad, hay muchos otros premios europeos y apuestas al estado que lo hacen parecer no tan sustancioso como lo fue una vez.

Pero cada año, Loterías vuelve a lograrlo; años más, años menos, pero cada Navidad “El Gordo” vuelve a llenarlos el corazón de ilusión, de esperanza y de generosidad: de tener ganas de compartirlo. Y, año tras año, Loterías sigue consolidándose como la apuesta del estado que más ventas registra para un sorteo puntual, el de Navidad, cuyo décimo, además, es bastante más caro que la media…

La emoción vende, a tal punto, que nos lleva a desear compartir lo que compramos…

Y tú, ¿tienes tu plan de videomarketing emocional? Contacta con nosotros. Es nuestra especialidad. Porque en NOSTRANA, lo primero es la emoción.